The Walking Dead es una serie de cómics guionizada por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore (hasta el número 7) y Charlie Adlard (todos los números posteriores).
Publicada en Estados Unidos de forma mensual, sufre un considerable retraso para llegar kioskos de nuestro país por la sencilla razón de que Planeta DeAgostini aquí los edita en formato tomo de seis números. Algo que a un servidor no le ha afectado, pues he estrenado mi libro digital con la lectura de los más de 85 números publicados, que a los pocos días de salir en los EEUU aparecen por arte de birlibirloque colgados en la red con traducciones medio presentables.
La historia comienza con un policia en coma, Rick Grimes, que despierta en el hospital y descubre que el mundo que conocía ya no existe, y que las calles están plagadas de muertos andantes sedientos de carne fresca. Grimes emprenderá la búsqueda de su familia y de otros supervivientes.
He de reconocer que la serie me ha enganchado. Los primeros números tienen muy presente la figura de los zombis, unos muertos vivientes que siguen los parámetros de zombificación establecidos por el cine de George A. Romero. La lucha directa contra ellos se convierte en el principal atractivo, hasta que la historia comienza a asentarse y los muertos pasan a un segundo plano en favor de las relaciones personales de los supervivientes. Podríamos decir que The walking dead es un culebrón postapocalíptico, hay muchos personajes, les suceden muchas cosas, y no existe una querencia hacia los protagonistas como sucede en la práctica totalidad de historias (donde sólo cascan los secundarios prescindibles y poco más), por lo que Kirkman no tiene reparo en darle matarile hasta al apuntador.
El giro argumental hacia las relaciones personales de unos individuos enfrentados al caos más absoluto hace ganar enteros a la serie y aporta nuevos aires al género, así como permite dar gusto a la vez a los amantes de lo putrefacto y de los cotilleos y dramas familiares.
En verdad, uno de los números más terroríficos no tiene relación con zombi alguno, y es un personaje humano (el gobernador de Woodbury) el que se encarga de ponernos los pelos como escarpias. La frase "el hombre es un lobo para el hombre" está más presente aquí que nunca.
The walking dead es de lo mejorcito que se publica hoy día, esperemos que la serie dure todavía mucho más y que siga sorprendiéndonos como hasta ahora.
En cuanto a la adaptación televisiva, tiene buenos detalles, y modifica parcialmente el argumento (algo que se agradece puesto que supone una novedad para quienes ya hemos leido el cómic), pero peca de algo que en la versión papel es lo mejor que tiene, la serie de tv trata de buscar y explicar el origen de la zombificación. Los personajes del cómic viven en un mundo tan devastado y caótico que no tienen posibilidad de conocer el motivo por el que los muertos se han levantado, mientras que en el capítulo 6 de la adaptación televisiva los personajes ya habían contactado con un científico que investigaba el asunto. Dudo que si un holocausto zombi se cerniese sobre nosotros resultase tan sencillo dar con alguien que puediese darnos alguna respuesta.
Publicada en Estados Unidos de forma mensual, sufre un considerable retraso para llegar kioskos de nuestro país por la sencilla razón de que Planeta DeAgostini aquí los edita en formato tomo de seis números. Algo que a un servidor no le ha afectado, pues he estrenado mi libro digital con la lectura de los más de 85 números publicados, que a los pocos días de salir en los EEUU aparecen por arte de birlibirloque colgados en la red con traducciones medio presentables.
La historia comienza con un policia en coma, Rick Grimes, que despierta en el hospital y descubre que el mundo que conocía ya no existe, y que las calles están plagadas de muertos andantes sedientos de carne fresca. Grimes emprenderá la búsqueda de su familia y de otros supervivientes.

He de reconocer que la serie me ha enganchado. Los primeros números tienen muy presente la figura de los zombis, unos muertos vivientes que siguen los parámetros de zombificación establecidos por el cine de George A. Romero. La lucha directa contra ellos se convierte en el principal atractivo, hasta que la historia comienza a asentarse y los muertos pasan a un segundo plano en favor de las relaciones personales de los supervivientes. Podríamos decir que The walking dead es un culebrón postapocalíptico, hay muchos personajes, les suceden muchas cosas, y no existe una querencia hacia los protagonistas como sucede en la práctica totalidad de historias (donde sólo cascan los secundarios prescindibles y poco más), por lo que Kirkman no tiene reparo en darle matarile hasta al apuntador.
El giro argumental hacia las relaciones personales de unos individuos enfrentados al caos más absoluto hace ganar enteros a la serie y aporta nuevos aires al género, así como permite dar gusto a la vez a los amantes de lo putrefacto y de los cotilleos y dramas familiares.
En verdad, uno de los números más terroríficos no tiene relación con zombi alguno, y es un personaje humano (el gobernador de Woodbury) el que se encarga de ponernos los pelos como escarpias. La frase "el hombre es un lobo para el hombre" está más presente aquí que nunca.
The walking dead es de lo mejorcito que se publica hoy día, esperemos que la serie dure todavía mucho más y que siga sorprendiéndonos como hasta ahora.
En cuanto a la adaptación televisiva, tiene buenos detalles, y modifica parcialmente el argumento (algo que se agradece puesto que supone una novedad para quienes ya hemos leido el cómic), pero peca de algo que en la versión papel es lo mejor que tiene, la serie de tv trata de buscar y explicar el origen de la zombificación. Los personajes del cómic viven en un mundo tan devastado y caótico que no tienen posibilidad de conocer el motivo por el que los muertos se han levantado, mientras que en el capítulo 6 de la adaptación televisiva los personajes ya habían contactado con un científico que investigaba el asunto. Dudo que si un holocausto zombi se cerniese sobre nosotros resultase tan sencillo dar con alguien que puediese darnos alguna respuesta.

6 apostillas:
Yo también sigo el cómic! Me regalaron una edición especial con las portadas de cada número comentadas al final... Me flipan las portadas (poco más puedo decir después de tu entrada!!) ;)
Renovatio plena la de tu blog y buena recomendación la tuya. Un saludo.
Me han congratulado tanto tus comentarios al cómic de los "Muertos Vivientes" ("andantes" en el original en inglés), que ni corto ni perezoso me he hecho con el libro 1 en nuestra tienda comiquera favorita de Córdoba y desde anoche los estoy leyendo y la verdad es que engancha: arrance espectacular, bonito dibujo, interesantes personajes y emoción permanente, al menos hasta lo que llevo leído. ¡Un saludo, supermané!
Muy señor mío. Soy un seguidor acérrimo de ese cómic en el que el terror auténtico está en los vivos y no en los cadáveres devoradores de carne humana y estoy más que seguro al afirmar que esa n ovela gráfica se ha convertido ya en algo "de culto" (no; no quiero decir pijipollamente cultivado, sino con seguidores de los que acabarán disfrazándose y haciendo el memo por la noche hasta que alguien les descerroje un iro en la cabeza, claro está).
La serie televisiva es otro cantar. No está mal, pero no entiendo la razón por la que se han desviado tanto del guión original cuando la historia que plantea el cómic es suficientemente buena como para transcribirla de forma literal. Eso sí, lo de las moscas permanentes del papel es casi imposible que estén a la vista en la pantalla y eso hace que la serie sea ex cesivamente ¿limpia? frente a lo ¿guarro? del cómic.
En septioembre, nuevo numerito en las tiendas. Para octubre, segunda tanda en TV (aunque dicen los pajarracos que será con un recorte presupuestario importante, sabe Dios la razón).
¡Eah, señores! ¡Con Dios!
P. D. Por cierto. por si no sale la firma, soy Javier (Hubi) de Visiones aromatizadas de añil...
que te gusta un cómic
Pues estaba esperando a ver la serie y con esta recomendación ya lo tengo claro, me miraré antes los comics!
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